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Una Alternativa a la “Felicidad”

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Por Satgurú Bodhinatha Veylanswami

Ante la pregunta “¿Está tu vida centrada en la búsqueda de la felicidad?”, mucha gente pronto responderá “Sí”. Si se les pregunta “¿Has encontrado la felicidad y has logrado sostenerla?”, las mismas personas probablemente confesarán que no lo han logrado. El hinduismo aborda directamente la naturaleza fugaz de la felicidad. Mi gurú, Sivaya Subramuniyaswami, declaró: “La verdadera felicidad y libertad no puede encontrarse en el mundo, ya que el gozo mundano está inextricablemente ligado al dolor y la libertad mundana a la esclavitud”.

El Mundaka Upanishad (3.11.1-2) presenta esta verdad en una historia. “Dos pájaros, siempre unidos y conocidos por el mismo nombre, se mantenían junto al mismo árbol. Uno de ellos se come la fruta dulce del árbol, mientras que el otro mira sin comer”. El pájaro que disfruta la fruta representa el jivatma, el alma encarnada, y el pájaro que simplemente atestigua representa Paramatma, el Ser trascendente. La historia continúa, “Mientras disfruta la fruta, el primer pájaro se queja, perplejo por sus limitaciones. Pero cuando observa al Otro, el Señor glorioso adorado por todos, se libera del dolor”. En estos versos, los Vedas indican un camino para superar el ciclo de alegría y dolor, felicidad y tristeza que experimentamos cuando vivimos en nuestra conciencia externa, instintiva/intelectual. Se supera al volverse consciente de nuestra Divinidad innata y morando en la conciencia espiritual. Paramaguru Yogaswami describe esto en una de sus canciones del Natchintanai : “Alegría y dolor, ambos son maya. El atman, nunca separado del amor, es la forma misma del conocimiento. Por lo tanto, estos dos no te tocarán. ¿Puede un espejismo acabar con la tierra? Ante los clementes pies santos del verdadero gurú que todo lo sabe, hasta el límite de tu poder, deja que tu corazón se ablande y derrita”.

Imaginemos que podamos ir dentro de nosotros, al fondo de nuestra naturaleza espiritual. Imaginemos aún más que este viaje consiste de cuatro pasos. Después de haber dado esos cuatro pasos, nos encontramos inmersos en un espacio interno infinito, conciencia pura y la fuente transcendente de esa conciencia. Este es el reino de los samadhis más profundos. Tres pasos hacia dentro nos llevan al nivel de la luz interna brillante y a la posibilidad de visiones de Deidades y rishis. Dos pasos nos llevan al nivel del amor divino hacia todos los seres. Un paso hacia dentro nos lleva la conciencia que está contenta, es creativa e intuitiva.

Inicialmente, podría ser frustrante el tratar de dar cuatro, tres o incluso dos pasos hacia dentro, ya que no somos aún capaces de movernos hacia esos niveles rarificados. Un enfoque más práctico es el dominar el primer paso hacia dentro durante nuestro tiempo del sadhana de la mañana y el esforzarnos por conservar esa conciencia creativa durante todo el día. Los otros pasos están siempre ahí. Esperando que los dominemos en un futuro.

LOS CHAKRAS Nuestra analogía de los cuatro pasos hacia dentro se relaciona directamente con los chakras. Estos son los plexos nerviosos o centros de fuerza y conciencia localizados a lo largo de la columna dentro de nuestros cuerpos internos. Hay siete chakras primarios. Los primeros tres están relacionados con la mente instintiva/intelectual, esta es la mente que está siendo experimentada por el legendario pájaro que está disfrutando de las frutas del árbol. El primer chakra (ubicado en la base de la columna) es el muladhara, el cual gobierna la memoria. El segundo es el svadhisthana (debajo del ombligo) y gobierna el reino de la razón. El tercero es el manipura (plexo solar), el centro de la fuerza de voluntad. Cuando no vamos hacia dentro, es natural el vivir nuestra vida cotidiana en los límites de estos primeros tres chakras, raramente experimentado algo más allá de ellos. El cuarto chakra, anahata (en el corazón), el centro de la cognición directa, es el reino que experimentamos al dar el primer paso hacia dentro. Las escrituras se refieren a este chakra como el loto del corazón.

El quinto chakra, vishuddha (en la garganta), el centro del amor divino; es el que experimentamos cuando damos un segundo paso hacia dentro. El sexto chakra, ajna (en el tercer ojo), el centro de la visión divina, se experimenta cuando damos tres pasos hacia dentro. El séptimo, sahasrara (ubicado en la corona de la cabeza), es el centro de la iluminación y de la divinidad; se experimenta cuando damos un cuarto paso hacia dentro. Exploremos lo que experimentamos cuando damos ese primer paso y funcionamos en el anahata chakra. Gurudeva lo describió como el reino de los artistas, inventores, creadores de todo tipo. Cada vez que diseñas o creas algo, estás trayendo la belleza del interior hacia la manifestación, a través de tu sistema nervioso. Es un bello lugar para estar y puedes estás ahí siempre al sentir el poder de tu espina dorsal. El minuto que sientes la energía radiante, te desconectas de la conciencia instintiva/intelectual y te elevas hacia la conciencia interna.

Unos cuantos minutos de control de la respiración te ayudarán a sentir la energía en la columna. Una técnica sencilla es el respirar en 9 tiempos, sostener un tiempo, exhalar en 9 tiempos y sostener otra vez un tiempo. Después de unos pocos minutos de este pranayama, toma conciencia de la espina dorsal y de la energía espiritual dentro de ella. Visualiza un tubo claro en el centro de tu espina que se está llenando con luz amarilla que desciende de la parte superior de tu cabeza. Luego internamente ve esta fuerza de vida pura que fluye a través de la espina y hacia el sistema nervioso.

RETOS Habiendo empezado nuestro día con una conciencia de contentamiento, creatividad e intuición, pronto nos encontramos con varias formas en las que podemos perder la seguridad. ¿Cómo podemos sostener el estado sublime que logramos al dar un paso hacia dentro? El requerimiento más básico es el seguir los yamas, las restricciones éticas del hinduismo. Las acciones adharmicas, como el mentir o el dañar a otros, perturban la mente y las emociones y nos llevan hacia un torbellino de conciencia externa. El no permitir que los desacuerdos se conviertan en discusiones es crucial. Los desacuerdos son naturales, pero deben de manejarse de una manera inteligente y armoniosa. Siempre debemos estar dispuestos a llegar a un arreglo para evitar que las discusiones se conviertan en conflictos. Las discusiones domésticas son las que más desestabilizan. Una causa principal de este conflicto es la visión equivocada de que el hogar es un lugar natural para desahogarse, para el ventilar frustraciones que se han acumulado a lo largo del día en el trabajo o en la escuela. Por el bien de la armonía debemos cambiar ese enfoque y, en cambio, considerar al hogar como el santuario para toda la familia, nunca considerando que es un lugar en el que podemos alterar a otros con nuestras emociones. Gurudeva insistía en que el hogar “tiene que tener un estándar mayor de corrección que la oficina, la fábrica o el lugar de trabajo corporativo”. Para evitar disputas en el hogar, podemos elegir otras maneras de sacar el estrés: caminar por un parque o por la playa, visitar un estudio de yoga o un lugar para hacer ejercicio o detenerse a orar en un templo en el camino a casa.

CONTENTAMIENTO Y GRATITUD Cada día somos asaltados por un bombardeo de anuncios que nos prometen una mayor felicidad si adquirimos lo que sea que promueven. Esta tentación constante presenta un reto mayor para sostener una conciencia de contentamiento. Autos nuevos lujosos, computadoras más rápidas, ropa atractiva; todos prometen el siempre elusivo estado mental llamado felicidad. Podemos sobreponernos a este falso encanto al mantener la perspectiva de que estamos contentos con lo que actualmente tenemos. Si adquirimos algo más, no es porque pensemos que nos hará más felices sino porque beneficiará a nuestra familia de una manera significativa.

La gratitud es un aspecto importante de mantener la conciencia interna. Una clave para nutrir la gratitud es el dar gracias por todas las cosas buenas de la vida. Estamos agradecidos por nuestra familia y amigos, agradecidos por nuestro trabajo o escuela, agradecidos por la casa en la que vivimos, agradecimos por la sabiduría y prácticas de nuestra religión.

“ESTOY BIEN, AHORA MISMO” La afirmación “Estoy bien, ahora mismo”, una herramienta metafísica que Gurudeva nos da en “Uniéndose a Siva”, también es útil para sostener la conciencia interna. Es una manera de vivir en la eternidad del momento, donde nos sentimos perfectos en el ahora, sin un futuro por preocuparnos y sin un pasado que lamentar. Puedes llevar a cabo esta excelente práctica una y otra vez a través del día. Practícala al preguntarte “¿No estoy bien en este momento, ahora mismo, en este instante?” Y responde, “Estoy bien, ahora mismo”. Sigue preguntándote y respondiendo hasta que te sientas positivo, seguro y centrado en el anahata chakra.

Cuando vemos al mundo como el que provee la felicidad, la vida es una constante serie de altibajos emocionales. Cuando obtenemos nuestro contentamiento desde adentro, la vida es gozosa y podemos compartir ese gozo con otros.


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